Asesinato de alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, desnuda el abandono federal.
La noche del sábado 1 de noviembre de 2025, la ciudad de Uruapan, Michoacán, se sumió en el terror y la indignación. El presidente municipal, Carlos Alberto Manzo Rodríguez, fue asesinado a balazos durante el arranque del festival de velas en el centro histórico. El ataque ocurrido en el evento público, no solo le costó la vida, sino que también expuso con crudeza la crisis de inseguridad que azota a México y el abandono que enfrentan las autoridades locales.

El alcalde que temía ser una estadística.
Carlos Manzo, conocido por su política de "Mano dura" contra el crimen organizado y su constante patrullaje en las calles con chaleco antibalas, había alzado la voz en múltiples ocasiones ante el gobierno federal; meses antes de su asesinato, el alcalde solicito apoyo urgente ante las constantes amenazas en su contra y la creciente violencia, llegando a implorar que no quería ser "un alcalde más de los ejecutados" en la estadística.
Temiendo las violentas represalias del crimen organizado; sus peticiones fueron dirigidas a la presidenta Claudia Sheinbaum y al secretario de seguridad pública, Omar García Harfush. La muerte de Manzo, ha intensificado el señalamiento de que la indiferencia del gabinete de seguridad publica le costó la vida al alcalde, evidenciando la poca o nula respuesta del estado mexicano,
Indignación y exigencia de justicia.
El magnicidio de Carlos Manzo genero una ola de reacciones en el ámbito político, con fuertes críticas hacia la estrategia de seguridad federal.
- Luis Donaldo Colosio Riojas, figura de movimiento ciudadano, se sumó a las voces de condena; Subrayo que el alcalde Manzo "no estaba en el lugar equivocado ni en el momento incorrecto", sino que estaba "donde tenía que estar un alcalde haciendo lo que siempre hizo, dar la cara" y que murió como nadie debe morir. Lo que inevitablemente nos hace recordar el magnicidio de su padre, Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido también en un acto público.
- El diputado Panista Federico Döring, condenó el hecho, sentenciando que a "Carlos Manzo le arrebato la vida la indiferencia del gabinete de seguridad pública". El PAN ha prometido pugnar para que el presupuesto se destine al fortalecimiento de las policías municipales.
- Claudia Sheinbaum Pardo lamentó y condenó el asesinato, convocando una reunión urgente del gabinete de seguridad. Posteriormente el gobierno federal anunció el lanzamiento de un plan de seguridad integral para Michoacán.
Michoacán: una zona asfixiada por la violencia.
El asesinato de Manzo es un trágico recordatorio de la violencia en Michoacán, estado donde operan cárteles como el de Jalisco nueva generación y la nueva familia michoacana. La entidad ha visto el asesinato de siete alcaldes durante la actual administración estatal, una cifra que subraya la vulnerabilidad de quien decide enfrentar al crimen organizado desde el poder local.
La violencia, alimentada por el tráfico de drogas, armas y notablemente, el control de la industria del aguacate, mantiene a Michoacán y a municipios como Uruapan en un estado constante de violencia, donde la percepción de inseguridad se mantiene entre las más altas del país.
Nota de:
Francisco Castillo
